Simpatía por el Diablo

Morritos Llave: así llamaban a un niño que iba a mi colegio en EGB. El pobre tenía la boca como una tenca y por haber armado alguna de las que se arman con esas edades tenía los labios un poco desfigurados, como si se los hubiese cortado con algo y ahora quedase marca de la cicatriz. Tampoco demasiado escandaloso.

Me hace gracia pensar de qué forma llegó Mick Jagger al patio del colegio. Seguramente alguien escucharía en la tele, o de voz de su padre o hermano, o en la radio “…la banda liderada por Morritos Jagger” y así bautizó a nuestro querido amigo morrudo. Luego la gente, que oye lo que quiere, transformó el “Jagger” en “Llave”.

Yo, que entonces no tenía ni puta idea de quién era Mick Jagger (en los 40 principales no ponían mucho su música) pregunté que por qué le llamaban Morritos Llave, y todos, con la rotundidad de alguien que parece experto, me contestaban ¡porque se los cortó con una llave!

Oye, quizá era verdad. Quizá el autor del apodo era un precoz genio de la parodia y ahora se dedica a hacer monólogos en la Chocita del Loro. Pero me decanto más por mi teoría, la verdad. En ese colegio casi todos tenían apodo y excepto los muy obvios (el chino, el pitu, el cabezón, etc) no me convencían en el origen que se les atribuía. Me encantaba el de “Melón de Invierno” Ese no tenía ni explicación, era Melón de Invierno porque sí. Y es que me acuerdo del chaval y realmente le pegaba el apodo, y tampoco sé por qué.

Un día, hace poco, dándome una ducha, recordé a Morritos Llave y pensé en todo esto que os acabo de escribir. Rápidamente relacioné esa anécdota con la tónica general que estoy llevando en la vida. Treinta años después he caído en la cuenta de que ese apodo salía directamente de los putos Rolling Stones. Las canciones de esta gente forman parte de nuestras vidas casi desde los tiempos del Imperio romano y me doy cuenta ahora. Está claro que en el colegio no sabía ni me interesaba el señor Mick Jagger, pero en treinta años seguro que he escuchado su apodo mil veces y nunca jamás lo relacioné con el de aquel niño que paseaba sus morros partidos por el patio. Pues así con todo. Nunca sé por dónde me da el aire hasta que estoy bien despeinado.

Instagram me ofreció una oportunidad más para acomodarme en este defecto. Llegó tímidamente y cuando me quise dar cuenta estaba más que despeinado, y mira que en Tarifa uno se despeina bien, pero de otra manera.

Quizá algún dia os cuente cuáles fueron sus manzanas envenenadas.

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Melón de invierno. No me digáis que no es genial.

Un comentario en “Simpatía por el Diablo

  1. Habrá que esperar a ese día en que nos cuentes cuales fueron las manzanas envenenadas..mientras tanto, nos quedaremos con tu defecto despeinado y cómo no!!..con melón de invierno…

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